En la prensa

OpRoom en el Instituto Mutualista Montsouris, una implementación tipo «big bang»

MEDIA : DSIH N°29
Fecha de publicación : Febrero

  • Compartir este artículo :

En diciembre de 2017, el Instituto Mutualista Montsouris decidió implementar Evolucare OpRoom. Cinco meses más tarde, la solución de gestión del proceso quirúrgico se encontraba en producción. Los factores claves del éxito descifrados junto a Patrick Boloré, director de los sistemas de información del establecimiento parisino que figura regularmente en la mejor posición de los palmareses hospitalarios, y Jean-François Canonge, jefe de proyectos de Implementación en Evolucare.

El Instituto Mutualista Montsouris necesitaba sustituir su programa «casero» de gestión de quirófanos, que ya no se podía seguir utilizando. Hace dos años, eligió la solución Evolucare OpRoom, implementada en modo «big bang», ¡en un solo fin de semana! «En general, dividimos este tipo de proyecto en dos etapas, cambiando, en primer lugar, la gestión de citas y, en segundo lugar, la gestión de la actividad de los quirófanos», indica Jean-François Canonge, jefe de proyectos de implementación en Evolucare. «El IMM se ha dedicado de lleno al proyecto gracias a su inversión en recursos humanos y a una estrecha colaboración con nuestro equipo. El establecimiento ha mostrado exigencias en competencias internas superiores a las que observamos habitualmente», añade el jefe de proyectos.

 

Encuadre previo

«Procedo del mundo de la gran distribución… que cuenta con una técnica demostrada en la gestión de proyectos», explica Patrick Boloré. «Una implementación de este tipo no debe durar más de un año en los casos más complejos, por ejemplo, un programa de prescripción, ya que podría quedarse estancado». El primer factor para lograr el éxito es dedicarse al encuadre previo de un proyecto. Los usuarios establecen la lista de las funciones que debe abarcar el programa. El director de sistemas de información efectúa una primera selección de editores que se posicionan respecto a dichas necesidades. La evaluación de las propuestas, según criterios técnicos y profesionales, finaliza en una corta lista de dos editores. Panel de control de los puntos fuertes, puntos débiles, comprobación de las funcionalidades indispensables, arbitrajes… la elección está hecha: para la cirugía se utilizará OpRoom.

El IMM se apoya además en una sólida base de infraestructuras… y «una dirección médica que participa y nos atribuye los recursos profesionales necesarios», se felicita el DSI. «Por ello, yo pido también lo mejor al editor ». Una estrategia ganador-ganador.

 

El reto de las interfaces

La gestión de las interfaces forma también parte de los retos a los que se enfrenta Patrick Boloré, formalizando sistemáticamente los procesos en el estándar UML. Por ello, sentó a todo el mundo alrededor de la mesa. En el caso de OpRoom, Evolucare interactuó con tres editores. «En una reunión, validamos las necesidades del receptor de cara al emisor. Una vez establecida la cartografía de los flujos y de la información a intercambiar, implementarlo y probarlo no presenta mayores dificultades», asegura el DSI. Admite también: «en el IMM, sabemos hacer la integración. ¡Esto facilita mucho las cosas! ».

 

Una formación obligatoria

Insiste además en la formación obligatoria para los usuarios en un entorno de prueba: «una hora de teoría y una hora de práctica. Llegamos a un 75 o un 80 % de usuarios formados en el momento del lanzamiento». Una vez que se ha implementado el nuevo programa, se ponen a disposición dos números de teléfono específicos para el proyecto: «así, todo el mundo se queda más tranquilo». Después de estos 18 meses, el balance es positivo. «La secretaría está muy satisfecha con la gestión de la agenda. Han mejorado su ergonomía. Hemos incluso logrado que los cirujanos se incorporen al sistema y que la check-list sea obligatoria, gracias a su ergonomía», se felicita Patrick Boloré, antes de destacar la influencia de la gestión de esta check-list en la certificación HAS.

 

Tres meses de consolidación

Un resultado que se explica igualmente por el «método IMM». Aunque el establecimiento decida implementar el proyecto en el menor tiempo posible, necesita de todas formas unos tres meses de consolidación. Un periodo en el que el DSI recopila las solicitudes de cambios efectuadas por los usuarios y las filtra antes de presentarlas al editor. Estas necesidades surgidas del uso se traducen en una mejora del programa, «los usuarios aceptan con mayor facilidad un método de implementación drástico, ya que saben que, al fin y al cabo, dispondrán de una solución práctica y fiable», concluye Patrick Boloré.

Febrero 2020 – DSIH N°29